El seguro de caución: una alternativa de presente

Jaime Bofill reflexiona en un artículo publicado en Vozpópuli sobre el repunte del seguro de caución, dados sus beneficios sobre la actividad empresarial -puesto que su contratación por parte de una entidad mercantil no conlleva una pérdida sobre el capital ni afecta en ningún caso a la liquidez de la compañía, en contraposición con otras garantías- y la creación de una normativa más moderna y lógica.

La proliferación y el uso del seguro de caución como garantía alternativa a los avales bancarios para todo tipo de contrataciones no es ninguna novedad. Llevamos más de veinte años con el uso generalizado y común de esta garantía en el mercado, tanto para la compraventa de viviendas bajo plano como para la contratación con la Administración.

Antes de seguir adelante, hemos de precisar que un seguro de caución no es un aval, no es una garantía bancaria pese a la equivocada opinión de muchos (incluso, algunos de estos iletrados, son titulares de poder de decisión e influencia sobre acciones de relevancia económica y jurídica). El seguro de caución, es, aunque parezca curioso, un seguro, y por tanto se rige por las disposiciones de la Ley de Contrato de Seguro y por la normativa y reglamentos relacionadas con la misma.

Con la aparición de la crisis, financiera e inmobiliaria, llegó la siniestralidad a estos seguros que hasta entonces habían sido una auténtica balsa de aceite. Cientos de miles de compradores de viviendas no construidas o de inversores en cooperativas reclamaron el pago de la indemnización a las aseguradoras, y éstas, cumplieron con su obligación, se indemnizó debidamente a quien así lo reclamó. Igualmente, muchas constructoras que habían contratado con la Administración la ejecución de obras públicas se declararon en concurso y no pudieron finalizar la ejecución de los contratos públicos para los que habían licitado, por lo que las garantías entregadas (seguros de caución técnica) también fueron ejecutadas y cobradas debidamente.

La llegada de esta siniestralidad que podríamos calificar como cuasi masiva, pareció el fin de la comercialización en España de este seguro, las grandes aseguradoras y otras no tan grandes dejaron de prestar atención a este tipo de seguro, o dicho de otra forma, de potenciar la suscripción del mismo. Esta problemáticase se ha dado sobre todo en el aseguramiento de la devolución de cantidades anticipadas a los compradores de viviendas, donde la justicia ha podido influir por la equiparación de trato de este tipo de seguros con la reacción social ante las preferentes o productos bancarios similares.

Sin embargo la realidad y las necesidades del mercado se han impuesto, y, tras años de continuas bajadas en el volumen de primas del seguro de caución, por fin 2015 tuvo un repunte, un ascenso en las primas, que finalmente superaron los 115 millones de euros, lo que supuso un balance positivo respecto a años anteriores. Es verdad que no se alcanzan los 140 millones de primas del año 2008, pero la cifra es esperanzadora. Todavía no hay datos oficiales respecto de 2016, pero las perspectivas son muy positivas para el mercado asegurador, y por ende para la economía española en general. Siendo el mercado asegurador como es, anti-cíclico, el seguro de caución sí ha notado los momentos duros de la economía española y el bajón del motor económico que en su momento fueron la construcción y las grandes promociones inmobiliarias.

Como titulaba la gran película, Una nueva esperanza apareció en los departamentos de caución de las aseguradoras, las agencias de suscripción, y parte de las grandes corredurías durante 2016: por fin el mercado arrancaba y las primas comenzaban a despuntar. El mundo asegurador ha estado atento y las grandes aseguradoras han puesto su foco en ello, la carrera por liderar el mercado del seguro de caución en España ha comenzado, y grandes multinacionales del mundo de las finanzas y del seguro, incluso del otro lado del océano, han desembarcado en España para quedarse, no sólo por el interés que la estabilidad de nuestro mercado les otorga, sino también como puerta para Europa.

Hace muy poco el mercado español no habría sido una puerta de entrada tan viable y segura como ahora mismo, ni tampoco habría sido la primera opción, pero el auto descarte de algunos países como base financiera o de operaciones (como por ejemplo la aplicación del Brexit en Gran Bretaña que podría imposibilitar la concesión del pasaporte europeo a las aseguradoras o entidades financieras en ese país) o la creciente preocupación por el resultado de la elecciones en Francia, nos ha otorgado un protagonismo y abierto unas posibilidades que debemos aprovechar, algo que el mundo de la caución en España ya está haciendo.

No podemos obviar ni dejar de resaltar que un seguro de caución posee muchos beneficios para la actividad empresarial; el principal y más evidente: la contratación del seguro de caución por parte de una entidad mercantil no conlleva una pérdida sobre el capital ni afecta en ningún caso a la liquidez de la compañía, implica simplemente el pago de una prima que no difiere demasiado de los gastos financieros de un aval. Esto es claramente una ventaja competitiva sobre los productos ofrecidos por las entidades bancarias que obligan a retener grandes cantidades de dinero para prestar garantías; en el seguro de caución el único condicionante previo es ser un buen empresario y pagar una prima.

El legislador español ha mejorado una de las especialidades esenciales del seguro de caución, el seguro que cubre las cantidades anticipadas para la compraventa de viviendas. En las disposiciones adicionales de la Ley de Ordenación, Supervisión y Solvencia de las Entidades aseguradoras y Reaseguradoras de 14 de julio de 2015 ha derogado por fin toda la vetusta y problemática normativa aplicable a este respecto, la famosa Ley 57/68, y ha creado una normativa más moderna y lógica, fomentando así una mayor seguridad jurídica en este sentido, aunque la nueva normativa todavía es mejorable.

En conclusión, vienen buenos tiempos para el seguro de caución en España y el mercado asegurador español, como ha hecho siempre con estas oportunidades, sabrá responder.

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