COVID-19 | España - El uso de la firma electrónica después del COVID-19

Sin duda alguna vivimos actualmente uno de los momentos más convulsos y difíciles de nuestra historia reciente. La crisis sanitaria desatada por el COVID-19 está teniendo un gran impacto desde el punto de vista humano, económico y social, y ha hecho que, súbitamente, debamos replantearnos todos nuestros hábitos y modos de vida.

Es época de problemas y, como profesionales del sector legal, de búsqueda de soluciones. Y es precisamente aquí cuando, en todos los ámbitos de esta lucha contra el COVID-19, nos encontramos ante un elemento común: la vuelta a viejos remedios que nos ayuden a superar esta crisis.

Paracetamol, frente a la fiebre; confinamiento, lavado de manos, guantes y mascarillas, para evitar la expansión del virus; fortalecimiento de sectores como el sanitario y el agrario, frente a otros sectores tradicionalmente más poderosos... Parece que lo "antiguo" vuelve a estar de moda.

Pues bien, el sector legal no es una excepción a esta tendencia. En las últimas semanas nos hemos encontrado recurriendo a figuras y principios que muchos creían ya olvidados. Es el caso del principio rebus sic stantibus, de la imposibilidad sobrevenida del cumplimiento de la prestación por causa de fuerza mayor, etc., instrumentos todos que ya teníamos a nuestra disposición en nuestro ordenamiento jurídico, aunque su utilización fuera residual.

Ahondando un poco más en nuestro fondo de armario jurídico, nos parece fundamental sacar de nuevo a relucir una figura que, ante la limitación a la libre circulación de personas y las medidas anti contagio establecidas durante el estado de alarma decretado por el gobierno el pasado 14 de marzo, debe asumir un papel muy importante en la realidad jurídica no sólo española, sino mundial: la firma electrónica.

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